Sentada en esta sala de la que ya he hablado, me ofrecen un pedazo del producto que en ella se cocina. Para no solo sentir y oler tan exquisita atmósfera, pico un pedazo con los dedos y lo meto en mi boca. Las papilas gustativas se activan; ¡qué delicia!
Describiré la experiencia empezando por lo tangible. En un plato blanco resalta un trozo de torta negra. De su textura se escapan nueces –algunas muy tostadas- y pasitas. El borde de la torta es “crunchy”, mi parte favorita; y por dentro, esponjosa pero sin llegar a ser seca. Está recién salida del horno, sigue caliente. Para mi, la mejor manera de comer torta es con las manos, así que procedo a llenarme los dedos… Sí, viene ahora la descripción de los sentidos. Quizás suene un poco absurdo, pero les juro que no lo es. Coman algo exquisito en la boca, saboréenlo, y sabrán de qué hablo.
La canela le da el toque, se siente a lo lejos mezclada con el azúcar… y de repente, una nuez, mezclada con lo dulce de la pasa que, además, llevan a una textura diferente.
¡No!
Se me acabó, y quiero seguir comiendo…

Una experiencia sensorial
December 9, 2009 by tortadeyolanda
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