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“Es un trabajón -me cuenta la señora que ayuda a Yolanda a hacer las tortas- hay que medir todos los ingredientes. Lo hacemos desde el día anterior para podernos dedicar enteramente a hacerlas, los guardamos en bolsas, ya medidos.”

Manos a la obra. La estufa caliente, ollas que abrazan la dulce mezcla, suavemente revuelta por una cuchara de madera: mantequilla… derretida, azúcar, canela, especias, nueces, pasas. Ya el olor es irresistiblemente tentador. Ahora, la harina. La labor se hace más difícil, hay que remover con la cuchara la masa que cada vez se hace más espesa. Luego, la dulce masa se coloca en tres moldes previamente engrasados, sacados de una torre de moldes iguales… y ¡Al horno!

Al salir del horno se sacan de los moldes y las posan sobre la larga mesa de comedor, donde no hay espacio para comida que no sean las tortas. Las cubren con toallas para preservarlas y dejar que se enfríen. “Al día siguiente las envolvemos con papel celofán, una cinta de color navideño, y una tarjeta. Posadas sobre una blonda, las tortas se guardan en sus latas doradas y están listas para ser entregadas.

Sentada en esta sala de la que ya he hablado, me ofrecen un pedazo del producto que en ella se cocina. Para no solo sentir y oler tan exquisita atmósfera, pico un pedazo con los dedos y lo meto en mi boca. Las papilas gustativas se activan; ¡qué delicia!
Describiré la experiencia empezando por lo tangible. En un plato blanco resalta un trozo de torta negra. De su textura se escapan nueces –algunas muy tostadas- y pasitas. El borde de la torta es “crunchy”, mi parte favorita; y por dentro, esponjosa pero sin llegar a ser seca. Está recién salida del horno, sigue caliente. Para mi, la mejor manera de comer torta es con las manos, así que procedo a llenarme los dedos… Sí, viene ahora la descripción de los sentidos. Quizás suene un poco absurdo, pero les juro que no lo es. Coman algo exquisito en la boca, saboréenlo, y sabrán de qué hablo.
La canela le da el toque, se siente a lo lejos mezclada con el azúcar… y de repente, una nuez, mezclada con lo dulce de la pasa que, además, llevan a una textura diferente.
¡No!
Se me acabó, y quiero seguir comiendo…

Precios 2009

Para los que se preguntaban cuánto va a costar la torta este año, ¡aquí les tenemos la primicia!
La torta de 1kg. por tan solo Bs.F.: 125
y la de 1/2 Kg Bs.F.: 85

¿Qué espera?
Haga sus pedidos y empiece a sentir el dlce sabor de la navidad

Llega la Navidad y sus tradiciones gastronómicas. Comenzamos con la hallaca, el rico pan de jamón, una ensalada de gallina y la deliciosa Torta Negra. Y qué mejor manera de acompañar el momento del postre que con un rico y tradicional Ponche Crema.
El Ponche Crema es una crema de licor dulce y suave que lleva leche, huevos, azúcar y alcohol. Su historia dice así:
Eliodoro González P., nacido en Guarenas en el año 1871, fue el creador de “Ponche Crema”. “Un caraqueño de principios de siglo, químico, perfumista, inventor de bebidas, publicista antes de la publicidad, visionario”, todas estas maravillas reunidas en un solo hombre.
Fundó su Licorería Central en la zona más comercial del centro de Caracas. Se interesó también por la química y fue entonces cuando decidió hacer perfumes, para lo cual mantenía relaciones con la gente de Jean Marie Fariñas, de Francia.
Con el paso del tiempo, Eliodoro González P. comenzó su grandiosa labor de experimentar bebidas a base de elementos criollos: comenzó a trabajar con la leche, agregando huevos, añadiendo azúcar y colocando la ingenua mezcla del más puro alcohol de uva. Hoy por hoy, es sin lugar a dudas, uno de los secretos industriales mejor guardados del mundo. Es así, como nace en el año 1900 algo único, irrepetible e inimitable, PONCHE CREMA, único de Eliodoro González P. Fue registrado como producto de su propia invención, dando prueba de sus ingredientes, pureza y calidad. Fue en 1904 cuando el mismo Cipriano Castro, Presidente de los Estados Unidos de Venezuela, hizo constar de su puño y letra, el otorgamiento de la patente.

Ponche Crema, se volvió para la época, el ideal para las largas conversaciones entre amigos y amigas, para obsequiar a una visita distinguida, en fin para el disfrute familiar.
Eliodoro González P. emprendió largas travesías por mar, viajó por América y Europa, para mostrar su creación criolla tan maravillosa. Uno a uno, fue visitando los eventos más prestigiosos donde competían alimentos y bebidas del mundo entero. Ponche Crema causó sensación en la Feria Mundial de San Luis – Missouri, la primera feria que reunió los inventos y novedades del siglo XX. De igual manera, los ingleses le otorgaron el premio “Grand Prix”, en Londres. Fue recibido cálidamente en la Exposición Marítima Internacional de Burdeos y en el Salón de Alimentación e Higiene de París.
Una de las cosas que tanto gustó de Ponche Crema, fue lo que se leía en la primera etiqueta del producto: “Esta bebida se conserva mucho tiempo inalterable a la temperatura ambiente, por lo tanto, se aconseja no helar sino la cantidad que se ha de consumir. Téngase acostada la botella y agítese al usarla”.
El 29 de enero de 1923 fallece Eliodoro González P. quien nos dejó mucho más que una bebida. Heredamos de este gran hombre una grandiosa tradición que nos representa, un legado de sueños realizados y de logros venideros que sólo él pudo vislumbrar hace algo más de un siglo, y que permanece en cada etiqueta de Ponche Crema: “Único de Eliodoro González P.”
En 1946 comienza lo que pudiéramos llamar la modernidad de Ponche Crema, se establece una alianza estratégica entre los herederos de Don Eliodoro y H.L. Boulton, grupo especializado en el mercado licorero, con la participación de prestigiosos inversionistas entre los que se mencionan la familia Boulton y Francisco Monteverde R. La asociación, sin precedentes en la familia González, serviría para catapultar el producto y la empresa hacia niveles de producción y comercialización jamás alcanzados. Se establece la primera planta industrial de Ponche Crema en Antímano, se adquieren maquinarias y equipos de la más alta tecnología de la época, se contrata personal calificado y la firma Eliodoro González P. Sucesores se transforma en Compañía Anónima Ponche Crema, Sucesora de Eliodoro González P. Sucesores.
En 1997 se inició de manera formal, una nueva etapa en la estrategia de comercialización internacional del producto Ponche Crema, que hasta la fecha había sido llevado a mercados internacionales por terceros, incluso de manera informal.
En esta nueva etapa en las exportaciones de Ponche Crema comenzamos a ver un significativo interés por el producto; es así como hoy estamos presente en los siguientes mercados: República Dominicana, Costa Rica, San Marteen, San Tomás, Surinam, Antigua y Miami, donde tenemos oficinas propias registradas como Ponche Crema Trading Corp.
De esta manera nos hemos convertido en una de las más importantes industrias nacionales de licores, situación esta que se traduce en alentadoras expectativas de ventas por la competitividad que a nivel de precios y calidad ofrece nuestro extraordinario portafolio de productos nacionales, además de una importante cartera de productos importados que hoy en día representamos y comercializamos en el país, entre los cuales se mencionan Vinos Undurraga, Vinos Lazo, Juve & Camps, Marqués del Puerto, Marqués del Riscal, Duval Leroy, Licor 43 y los prestigiosos licores Marie Brizard.
En el 2005, se da otro importante paso para la organización al integrar las empresas C.A Ponche Crema y Complejo Industrial Licorero del Centro C.A. conformando lo que somos hoy en día: Complejo Licorero Ponche Crema.
Cien años después y gracias a la visión de quien fuera su creador, Eliodoro González P. Ponche Crema continúa siendo, más que nunca, un producto de calidad excepcional, al punto de convertirse en una verdadera tradición para más de cuatro generaciones de venezolanos.

¡No hay Navidad sin Torta Negra y Ponche Crema!
(Este fragmento ha sido extraído de http://www.ponchecrema.com/nos_historia.php)

A trabajar

¡La tarea ha sido ardua, y sólo estamos comenzando!
Primera semana del mes de Diciembre y ya van 300 tortas. Tan sólo hoy, 8 de Diciembre, se han hecho 68 Tortas de Navidad.
No pierdas tiempo, llama ya y pide las tuyas.
¡Manos al horno!

El Santuario

El umbral de la puerta es el límite entre la agitación de la ciudad, el ruido y el humo; y una realidad paralela de harina, azúcar y nueces que termina por convertirse en una experiencia sensorial. Parece increíble la atmósfera que en esta casa se respira: abre el apetito, los sentidos, la imaginación, la sensibilidad, incluso la creatividad.

Estoy aquí, sentada en la sala de tres muebles, con un árbol de Navidad a mi derecha y adornos alegóricos por doquier. Si subo la mirada me encuentro con el comedor: una mesa larga de seis puestos. Pero no es una mesa de comedor cualquiera, en ella no hay platos, copas y cubiertos, sino tortas navideñas ocupando toda su superficie. Es realmente asombroso la cantidad de tortas negras que se ven, que, unidas con el delicioso olor hacen pensar que uno es parte de sus componentes. Cerrar los ojos basta para empezar a soñar.

A los lados del altar de dulce, en el suelo, hay cantidad de latas doradas, latas de “oro”. Para quienes creían en El Dorado, este sería el paraíso que tanto buscaban. Poca luz se filtra por las persianas de madera del recinto, suficiente para hacer de este un lugar sagrado.

En vez de vino, Ponche Crema.

¡Salud!

¿Qué ofrecemos?

La Torta de Navidad son productos 100% artesanales, sin colorantes, preservativos ni licores. Su medida y peso aproximado varía entre 1kg. Y 500 gr. de acuerdo a su elección. Se la entregaremos muy bien decorada en su respectivo envase alegórico a la Navidad, ¡lista para ser obsequiada o degustada por ustedes! El diseño de las latas varía según la disponibilidad de éstas.

Es la acompañante perfecta de un café, té o Ponche Crema. Sugerimos servirla caliente, con el helado que más le guste y con un toque de crema inglesa o sirope de chocolate. Puede incluso flamearla y colocarle frutas frescas. ¡Sólo de escribirlo, se hace agua la boca!

Una vez abierta la Torta de Navidad, se recomienda mantenerla en su lata con la tapa colocada, en algún lugar fresco. A partir de este momento, el producto tiene una duración de tres meses aproximadamente.

Cada Torta estará envuelta en un papel celofán transparente y con una cinta de color, dentro de la lata con el motivo que se solicite según la época y una tarjeta de contacto con nuestros datos.

¡Buen provecho!

Bienvenidos!

Las Tortas de Navidad de Yolanda son una exquisita tradición navideña con 30 años de tradición. Ahora, directo de la cocina ¡Las traemos a la web!

Aquí podrás conocer un poco más sobre las conocidas tortas de navidad de Yolanda, la mejor opción para la mesa navideña, que además es un excelente regalo para cualquier reunión familiar o con amigos en estas fechas, e incluso para regalos corporativos. Encontrarás la historia de las tortas, imágenes, y diferentes formas de contactarnos.

¡Feliz Navidad y un dulce y próspero año 2010!

presentación de la torta

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